Es un rito, desde que el
cantautor pisa el escenario hasta el arrollador aplauso al cierre luego de dos horas y media de
show;
Nano Stern maneja sus presentaciones como una especial
comunion, desde el inicio donde el publico de a poco va cantando sus canciones, al principio suave y luego en un variado coro al ser el mismo
musico quien se aleja del
microfono y les pide que canten.
Nano maneja el escenario

con autoridad, pasando por todas las variantes, desde el sentimiento y la
melancolia que carga La Flor del
Cactus junto a ese
rasgueo de las cuerdas del
cello que no solo adorna sino que arma el ambiente de la
cancion, hasta las variantes mas
rockeras que se producen al colgarse la
electrica al hombro para recrear Voy y Vuelvo o una preciosa
version de Casualidad, donde el
saxo de
Andres Perez se luce como elemento central. Y es que
Nano en todas sus variantes, del trio al quinteto, del quinteto al solista y del solista al cuarteto, conforma una experiencia
unica, que no solo brilla por la limpieza e impecabilidad del sonido, sino por el
espiritu festivo que genera el
hiperkinetico musico, donde los detalles en cada
cancion imprimen aires renovados como las virtudes del
legüero en Florecer, la correcta
definicion del contrabajo en Azul al igual que los agudos acordes de la

guitarra que se cuelan en Naufragar simulando el sonido de campanas.
Stern cautiva, engancha, incluso las canciones nuevas van agarrando de a poco a los asistentes, la
rockera Agridulce Final, la juguetona Felicidad o la elaborada Cuatro Vientos muestran a un
Nano moverse con autoridad y soltura en composiciones que aunque cite al Todos Juntos de Los
Jaivas en la guitarra, las canciones arrastran esa elegancia del sonido de Congreso por recurrir a una
comparacion facilista, esa canciones que
huelen a
fusion latinoamericana con tintes de
jazz en
contraparte a lo que actualmente se
tipifica como
cancion folk.
Nano no se atrapa en
hermeticas tipificaciones, si le nace canta en
decimas el dolor y sobre todo la impotencia de los cercanos eventos en la
Carcel de San Miguel, celebra a Violeta Parra en su cumpleaños, y reconoce que las
alegrias de la vida
estan en cosas tan simples como el pan con
palta. Es imposible asistir a una
presentacion de
Nano sin llevarse
algun recuerdo, sin emocionarse, sin llevar las palmas, sin cantar junto al publico o simplemente sentarse a ser testigo de un potente
show.