
Noviembre 2006, a un año de
Panico, Manuel lo celebra en el
Meson Nerudiano, momento en el que presenta un precioso tema nuevo llamado Amistad,
cancion que
persegui por años hasta al fin poder escucharla en su
version final, de la mano de Camilo Salinas al piano y Fernando Julio al bajo; febrero 2006, Manuel se sienta solo con su guitarra para abrir un
show de
SCD Bellavista mostrando una
cancion muy antigua, tan antigua que su letra esta escrita en un cuaderno muy viejo, es la que el denomina La Terrible
Cancion N°1, que abre un
show que se cierra con otro tema nuevo llamado Reloj, justo antes de un tema de
Mecanica Popular; invierno del 2007, justo el día que Manuel abre la caja de Pandora al presentar a joven del puerto con voz androgena en sociedad en el Centro Cultural España, muestra una cancion que se le ocurrio mientras recorria la playa, es Piedra Negra; Catalejo fue compuesto durante la
grabacion del documental del mismo nombre que relataba el retorno de Manuel a Arica; Alfil fue estrenada para el lanzamiento de Tempera en
Concepcion, y
asi se pueden seguir haciendo las
matematicas cavilando que este disco de Manuel viene a

rescatar (casi) todas las composiciones que rondan hace años en la mente de
Garcia, canciones mostradas fugazmente a su publico. En poco menos de una hora, Manuel
da un precioso
show junto a su banda, Camilo Morales en
bateria, palmas y una primitiva
version de
lap steel con una baqueta y una guitarra
acustica, Diego
Alvarez y
Gonzalo Canales a cargo de las guitarras,
Ximena en los coros, y Salinas y Julio en la mitad del
show para luego volver a sumarse en Amistad. Un
show sencillo, con esa estampa
acustica del solista, esa que suena a trova cubana en Queda Lo Que Quema, nos recuerda Lo Que Eres de Los Tres en Alfil (
cancion que en el disco es acompañada por la voz de
Fran Valenzuela) y El Reproche que tiene ese aire del
Norwegian Wood de los cuatro fabulosos de
Liverpool, y el famoso discurso de Allende encaja perfecto al final de Reloj a punta de
megafono. Las canciones S/T siguen manteniendo esa esencia evocadora, como para quien las escucha por primera vez, o para quienes ya las
tenian dando vuelta en el subconsciente de alguna fugaz
oida.
